
La lesión de Paredes abre una chance única a un plantel aún en deuda con la gente: jugar bien y ganar compromisos claves sin el mejor futbolista del continente.
La lesión de Leandro Paredes duele porque llega en el mejor momento de Boca, en la definición de la semifinal de Sudamericana, en la pelea por la punta de la tabla anual y también en la cercanía del Superclásico. Duele, claro que duele. Pero si Los Simpson nos enseñaron algo es que crisis representa oportunidad. "Oportuncrisis", podría decir Homero y también Paredes en alguna arenga previa a lo que viene. Es que el resto de sus compañeros, aún en deuda con la gente, tienen la chance de poder sobreponerse a una adversidad inesperada que los dejaría bien parados de cara a lo que viene.
Los jugadores tendrán la difícil tarea de reemplazar al mejor futbolista del continente. En juego será difícil, pero ahí estará la tarea del Vasco Arruabarrena para que, en equipo, no se note tanto su ausencia. Será el turno de que Milton Delgado deje de ser la rueda de auxilio para ser el motor. También será la chance para Williams Alarcón de demostrar por qué Boca fue a buscar a ese gran jugador que tenía Huracán. Santiago Ascacibar, Carlos Palacios, incluso Sebastián Villa y Leonel Flores tendrán que hacerse cargo de los ataques del equipo.
Luego de aquella dolorosa derrota frente a Riestra (0-3), Arruabarrena advirtió y deseó que esos tres puntos no dolieran mucho más allá de lo que significaba. Finalmente no sucedió y Boca no volvió a perder desde aquel 26 de julio. Bien podría aplicarse eso a este momento: que el desgarro de nuestro capitán no duela en lo anímico, no repercuta en lo grupal, que incluso sirva para tomar fuerzas y permitir que el 5 vuelva a estar disponible para las definiciones de todas las competencias.
Es lo lindo (y lo dificultoso, claro) del famoso "competir hasta el final". Semis de Sudamericana y Copa Argentina, Clausura y tabla anual representan un desgaste físico para todos, sobre todo para aquellos que, como Paredes, volvieron del Mundial y siguieron jugando sin vacaciones ni pretemporada. Puede pasar.
Si algo nos deja tranquilos a los Bosteros es que Arruabarrena entiende mejor que nadie los momentos, lo que nos jugamos y lo que se juegan los futbolistas. Entiende que "no hemos ganado nada", según sus propias palabras, y que este plantel tiene una chance irrepetible de volver a ilusionar a la gente. Si crisis es oportunidad, bienvenida sea para ir a ganar lo que resta. Tenemos con qué.
Somos Boca y no tememos luchar 💪
Es el momento de demostrar para que está boca, aún sin su capitán y figura. Hay un equipo para suplir eso que le daba un solo jugador.
Excelente
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